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  • La Puerta del Alcalá a mediados del siglo XIX
    La Puerta del Alcalá a mediados del siglo XIX
  • Plano de Fortificaciones ejecutadas en el año 1837
    Plano de Fortificaciones ejecutadas en el año 1837
  • Plano de Madrid año 1866
    Plano de Madrid año 1866
  • Parque del Retiro de Madrid año 1890
    Parque del Retiro de Madrid año 1890
  • Grabado de J. Palouzie año de 1896
    Grabado de J. Palouzie año de 1896

De Isabel II al siglo XX


La reina Isabel II convirtió el llamado Campo Grande, que hasta entonces había servido como cazadero real, en jardines geométricos que después pasarían a ser nuevos jardines paisajísticos a la inglesa.  En 1865, debido al estado en que  aún se hallaba una zona tras la ocupación francesa, a pesar de los esfuerzos de medio siglo que habían permitido la recuperación de la mayor parte del sitio, y la penuria económica del momento, la reina vendió parte del Retiro al Estado y éste, a su vez, a particulares, iniciándose así el proceso de urbanización del barrio de los Jerónimos entre el Jardín Botánico, el Salón del Prado y la calle de Alcalá.

Simultáneamente había comenzado la ejecución del plan de Ensanche de Madrid de Carlos María de Castro, el  “Plan Castro”, que fue aprobado en 1860. Este ensanche, que precisaba la ciudad y que se discutía, como en Barcelona, desde diez años antes, hacia 1850, se inspiraría en las actuaciones del barón Haussmann en París, pero, aquí, sin alterar la ciudad existente, es decir, como una expansión del centro histórico con manzanas regulares, normalmente en cuadrículas de 100 a 120 metros tanto en Madrid como en Barcelona, de una forma regular e isótropa, sin jerarquías viales, geométricas o funcionales.

En ambos casos, Madrid y Barcelona, se siguió el patrón de la fundación de ciudades hispanoamericanas, que, entre los siglos XVI al XVII, llenó en continente americano de ciudades realizadas bajo un mismo modelo: la cuadrícula, que constituye uno de los mayores y más extensos ejemplos de creación de ciudades de la historia.

El desarrollo del barrio de los Jerónimos, planificado por el mismo arquitecto e ingeniero Carlos María de Castro, se fue consolidando con el del propio ensanche que había comenzado desde la calle de Alcalá hacia el norte y hoy día cuenta con una arquitectura notablemente homogénea, original y característica del eclecticismo madrileño, con fachadas de paños de ladrillo de estilos neomudéjar y clasicista, y con balcones y miradores recercados de elementos decorativos.

En el barrio de los Jerónimos se observa un conjunto representativo de esta arquitectura residencial de la aristocracia y la alta burguesía, en especial a lo largo de las calles de Juan de Mena, Alfonso XI, Academia y Ruiz de Alarcón.

Ya con la Revolución de 1868 y el consiguiente destronamiento de la Reina, el conjunto del sitio pasa a ser de carácter público y a gestionarse por el Ayuntamiento de la capital, con el nuevo nombre de Parque de Madrid. Desde entonces, el bien propuesto refleja, a través de su paisaje, episodios sustanciales de la historia madrileña y española, como son los de la I República, la Restauración Monárquica, la II República, coetánea ésta de la Guerra Civil, la Dictadura Franquista y la reinstauración de la democracia.

A lo largo de ese largo período y hasta nuestros días, también se ha contribuido decisivamente a su enriquecimiento patrimonial con monumentos conmemorativos como el de Alfonso XII en el Estanque y el del general Martínez Campos, ambos  con extraordinarias esculturas de Mariano Benlliure, la famosa estatua del Ángel Caído, jardines, puertas monumentales como las del Parterre, la de España y la de la Plaza de la Independencia, bellas fuentes como las de la Alcachofa y de los Galápagos, y cerramientos de verjas de fundición en el Este y el Oeste.

Edificaciones de gran importancia fueron el Palacio de Cristal para la Exposición de Filipinas de 1867, inspirado en las estufas inglesas de la época, y el Palacio de Velázquez para la exposición Nacional de Minería de 1883, ambas del arquitecto Velázquez Bosco, autor también del antiguo Ministerio de Fomento (hoy de Agricultura) en el borde sur del sitio. Frente a éste se construyó la imponente estación de Atocha, ejemplo de la arquitectura ferroviaria del hierro, obra de Alberto de Palacio, arquitecto del Puente de Vizcaya.

Muchos edificios institucionales del siglo XIX y XX están presentes en este paisaje urbano, como el Museo de Antropología, el de Artes Decorativas, el Naval, el Archivo de Protocolos, la Real Academia Española de la Lengua, el Palacio de la Bolsa y el Hotel Ritz. Relevancia especial cobra el antiguo Palacio de Comunicaciones, hoy llamado de Cibeles, sede del Ayuntamiento de Madrid, obra de Antonio Palacios que es autor de grandes obras en el entorno inmediato.