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  • Estanque Grande del Parque del Retiro en el siglo XVII
    Estanque Grande del Parque del Retiro en el siglo XVII
  • Topographia de la Villa de Madrid descrita por Pedro Texeira en 1656
    Topografía de la Villa de Madrid descrita por Pedro Texeira en 1656
  • Ampliación del Plano de Pedro Texeira en 1656
    Ampliación del Plano de Pedro Texeira en 1656
  • Plano de Madrid de 1706 Accurater Grundris der Königl
    Plano de Madrid de 1706 Accurater Grundris der Königl
  • Plano de Madrid de 1706 por N. de FER
    Plano de Madrid de 1706 por N. de FER

De Felipe IV a Carlos III


Los orígenes del sitio se remontan al reinado de los Reyes Católicos que trasladaron el antiguo monasterio de Jerónimos, que se hallaba en un terreno insalubre de la ribera del río Manzanares, a un lugar alto, bien aireado y con buenas aguas, en el lado oriental de la ciudad. El estilo del interior del templo de los Jerónimos que se conserva corresponde al gótico tardío español, también conocido por Isabelino.

En 1630, el Conde Duque de Olivares supo suscitar el entusiasmo del rey Felipe IV para crear un área palaciega en los entonces alrededores de Madrid, digna de constituir el escenario del Siglo de Oro español y representar, con gran esplendor, la magnificencia regia y el poder del  mayor imperio territorial de la época.

El área estaba formada por edificios dedicados a los aposentos y salones reales que albergaban excelentes y numerosas obras de arte de los maestros de la pintura de su tiempo y que el propio soberano, gran conocedor, coleccionista y mecenas, llegó a aumentar hasta cerca de los dos mil cuadros. Las edificaciones se encontraban rodeadas de parques y jardines creados simultáneamente.

La arquitectura, dirigida por Alonso Carbonel, propia del estilo de los Austrias, era de cierta sobriedad escurialense, realizada con ladrillo y sillerías, y con característicos chapiteles de pizarra en sus torreones de esquina, de influencia flamenca. El conjunto se edificó en el escaso período de tres años, con alguna  falta de planificación aunque, siguiendo la tradición hispano-árabe, los jardines cobraban una relevancia especial en el conjunto. La creación de éstos, en la que intervinieron jardineros toscanos, flamencos y otros expertos procedentes de distintos lugares, como Sevilla y Génova, se debió en gran manera al escenógrafo florentino Cosme Lotti. Siguiendo la tradición hispano-árabe, los jardines cobraban una relevancia especial en el conjunto.

La creación de éstos, en la que intervinieron jardineros toscanos, flamencos y otros expertos procedentes de distintos lugares, como Sevilla y Génova, se debió en gran manera al escenógrafo florentino Cosme Lotti, especialista en fuentes y juegos de agua que, tras trabajar en otros Reales Sitios de la monarquía española, realizó el Estanque Grande del Retiro.

Los jardines del rey y de la reina tenían un diseño geométrico, mientras que la mayor parte del espacio obedecía a una concepción barroca, al deseo de lograr un espacio de ilusión, recreo y fantasía. Tanto en las plazas y en los espacios construidos como en los jardines tuvieron lugar importantes festejos y celebraciones para entretenimiento del rey, sus cortesanos y visitantes.

Aquellos acontecimientos fueron reflejo del florecimiento de la cultura de ese momento, en variados aspectos como las artes, la literatura y la música entre otros. Cabe citar las representaciones teatrales de fama y valor universal del Siglo de Oro, como las de Calderón de la Barca, Quevedo y Lope de Vega. Los retratos ecuestres de la familia real y de diferentes episodios históricos, motivos religiosos y asuntos profanos, fueron realizados por Velázquez, y se contó también con las magníficas pinturas de Zurbarán, así como con estrenos musicales y otros conciertos.

Estos eventos y muchas otras actividades culturales se completaban con festejos tradicionales como bailes, juegos al aire libre, corridas de toros y las naumaquias que tuvieron lugar en el Estanque Grande, construido sobre un antiguo lago del que salía un canal navegable, llamado del Mallo, por el que discurrían lúdicamente las embarcaciones de la familia real antes de volver por otro conocido como Río Chico. El recinto contaba también con una gran plaza de fiestas junto al palacio y de un coliseo.

Con la llegada de Felipe V, el primer monarca de la dinastía borbónica, se realizaron diversos proyectos y se llevó a cabo el Parterre, de estilo francés, y un nuevo teatro en 1738. En el reinado de su hijo, Fernando VI y su esposa Bárbara de Braganza, cobraron suntuoso relieve las representaciones musicales y de ópera y danza, bajo la dirección e intervención del famoso cantante napolitano Carlo Broschi, más conocido como “Farinelli”, que ya había sido traído por Felipe V a Madrid donde permaneció cerca de veinticinco años.